jueves, 14 de agosto de 2014

La importancia de los Consejos Técnicos

Elevar la calidad educativa, es una tarea que desde la década de los años ochentas invadió los discursos educativos, en este proceso discursivo ha transitado de una calidad centrada en cifras como matrícula, deserción, reprobación, eficiencia terminal, número de alumnos por profesor, etc., a una calidad centrada en el proceso, esto es, no sólo en el dato estadístico sino en el aspecto de las situaciones vivenciales de la acción educativa: las relaciones maestro alumno, los procesos de adquisición del aprendizaje, la aplicación de los aprendizajes en situaciones concretas, etcétera. La calidad, por tanto, no solo implica exigencias eficientistas; sino valoración de procesos, medios y métodos idóneos, pertinentes y factibles para lograr la causa eficiente, esto es, la calidad exige no solo eficiencia sino eficacia.
     Este aspecto de la calidad contextual y situacional, entendida desde el proceso, se ha venido realizando de manera colegiada entre los actores del escenario educativo: autoridades, docentes, padres de familia y miembros de la comunidad, mediante diversas estrategias.
     Una de ellas, que resulta fuente orientadora de las acciones educativas y que permitiría no solo transformar la práctica del personal directivo y docente sino detectar problemáticas y proponer soluciones de acuerdo a la cultura del contexto, es la operativización de los Consejos Técnicos; los cuales se tendrán que convertir, de acuerdo con esta idea, en espacios de transformación, y concebirse desde un enfoque socio-político-educativo muy diferente a las primeras conceptualizaciones que de él se tenían.
     Actualmente, se le concibe como estrategia que requiere la escuela o institución educativa para adquirir conciencia de su función, visión y misión dentro de la sociedad. Históricamente, los profesores de educación básica los vieron como reuniones administrativas o irrelevantes propias para la convivencia sin un motivo específico; sin embargo, esta idea poco a poco se ha ido erradicando de la mentalidad de los maestros, hasta convertirla en el espacio físico y temporal con el que cuenta la escuela o la institución educativa para el análisis y reflexión que permita evaluar, actualizar y resolver conflictos propios del proceso educativo y del contexto particular, lo cual permitiría evaluar y mejorar la institución en su conjunto para buscar o consolidar la calidad de la misma.
     Se ha dicho que el espacio del Consejo Técnico, debe ser un espacio abierto, horizontal, colegiado, donde se den la autocrítica, el diálogo, el consenso, la participación, el ejercicio de la libre expresión de las ideas y el respeto. En otras palabras, la acción comunicativa como condición para la democracia. Sin embargo, creo que, lograr esto constituye uno de los grandes retos de la gestión, es precisamente en esta tarea, y en otras más, en donde vemos que las fronteras de sus dimensiones se conjugan y entrelazan.